miércoles, 4 de julio de 2012

Romeo y Julieta no eran de este planeta

Supongo que una de las grandes aficiones de mi adolescencia fueron los amores imposibles. Seguramente es debido a la gran cantidad de telenovelas latinoamericanas que escuché desde el salón, donde mi madre se tragaba 3 capítulos diferentes en una sola tarde.
Hijos que no eran legítimos. Padres que impedían el libre amor de sus hijas con un hombre de inferior categoría económica. Los adolescentes que siempre quisieron estar juntos pero por causas del destino (uy si, destino) estaban destinados a ser infelices.
Romeo y Julieta. La bella y la bestia. Miki y Minie. Candy y sus eternos problemas sentimentales. Todo eso entraba sin pausa ni prisa en mi pequeño cerebro que entendió erróneamente el que significaba enamorarse de alguien.

Seguramente una mala interpretación de aquellas series, películas, novelas y canciones. No se si fue la película de "El graduado" o el final de una de las telenovelas de mi madre hizo que adoptara siempre el papel del héroe trágico.
No el héroe de verdad. No el que salva a la princesa y escapa con un caballo con destino al atardecer. Yo era el otro. El que por intentar salvar a la princesa del dragón le come un brazo. El que busca a la princesa en lo alto del castillo donde el villano para que esta luego sufra síndrome de Estocolmo.
El que veía como el otro se llevaba a la chica y mientras se quedaba en un portal escuchando alguna de esas miles de canciones de desamores.

No os confundáis. No es masoquismo, tan solo idiotez.
La gente me lo diagnosticó como amor idiota, pero siempre lo negué. Partiendo de la base de que para mí la palabra amor ha perdido significado al usarla tan a diario.
Mi problema era otro.
Con el tiempo me di cuenta que adoptar el papel del despechado héroe malherido es el camino fácil. Y lo que me pasaba era el simple deseo adolescente. Encontrar placer en lo imposible, en lo utópico. El hecho de desear mil veces no haberla conocido y al rato pensar "No, no puedo estar deseando eso" simplemente por que has encontrado una manera de llenar esa adicción que tienes al placer de tener algo más elevado de lo que tus manos puedan alcanzar.

Pero todos crecemos, maduramos, avanzamos (Menos tu Peter Pan, idiota) y dejamos de encontrarle el gusto a esa utopia. Queremos algo verdadero y ahora las cosas van en serio.
Ya no se trata de quedar después de la última hora del cole para perderse dentro de ese enorme parque y comerse la boca como un par de amantes (o actores porno). Ahora buscas algo más, tus expectativas cambian.

Te enteras de que la Bella y la Bestia terminaron en un divorcio sin separación de bienes.
Sospechas que Mikey Mouse es estéril y que Mini le pone los cuernos con otro ratón.
Que Peter Pan tan solo era un pajillero que prefirió nunca jamás y dejo que Wendy creciera sin el.
Que Candy acabó sola en una casa llena de gatos.
Y te das cuenta de que te cansas de ser el héroe de capa y espada. Que agotaste tu paciencia y que, sin duda, Romeo y Julieta no eran de este planeta.






2 comentarios:

  1. Hola ... De casualidad llegue aqui y me gusto ... Mucha ternura sincera .. Saludos.

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