jueves, 28 de junio de 2012

Para Vicky, con amor.

Todos tenemos años locos en la que justificamos nuestros actos a nuestra inmadurez. Unos son inmaduros a la hora de pensar en su futuro. Otros en las relaciones de amistad, que pueden romper con cierta facilidad. Y por último, en las relaciones amorosas.

Te puedes despertar un día y conocerla en uno de tantos conciertos de viernes por la noche en verano. Unos amigos te la presentan. Preciosos ojos marrones que penetran hasta lo más profundo de tus retinas. Piensas en el amor a primera vista. Piensas en lo morena que es su piel. Piensas en lo punki que viste. Sabes que la quieres contigo desde ya.
No fue difícil hablar con ella ni complicado liarse aquel porro en el callejón que estaba a la espalda del local. Sientes su piel en la tuya mientras os coméis a besos en un portal.
Te sientes protagonista de una comedia romántica y un poco porno. Sexo en el banco. Sexo en la cama, en la mesa, en la silla, en el baño, en la parada del bus. Lo que en un principio llamabas sexo lo terminas llamando amor.
Craso error.
Te encanta hacer cosas con ella y mirarle los pechos a menudo. Te gusta su pelo suelto, recortado e incluso su nuevo peinado con media cabeza rapada.
Unos amigos te dicen que el amor es ciego, que estas olvidando cosas por culpa de esa chica. No les haces caso, no te entienden ni te entenderán. Para ti, esto es amor, el verdadero y puro amor.

Pasan unos días y no te llama. No te mima. No te responde a las llamadas y no puedes acudir a dichos amigos que ignoraste al estar con ella. Entonces llega el incomodo momento en el que les tienes que dar la razón y pedir disculpas.

Por fin te contesta. Te dice que te quiere y te lo crees. Te lo crees por querer creerlo. Así el mundo de fantasías, rosas, alcohol y sexo sigue intacto, pero siempre acaba mal.
Algo no encaja. Algo te incomoda. Llegas antes a la fiesta del pueblo antes de lo previsto. La gente se lo pasa bien celebrando que la cerveza esta bien de precio y que el inicio de las vacaciones ha empezado. Algunos beben para celebrar y otros para ahogar las penas, la cuestión es acabar esa noche borracho hasta volver gateando a casa.

Por fin encuentras a uno de tus amigos. Lo notas nervioso. Le conoces hace años y sabes cuando algo le tiene de los nervios. El intenta por todos los medios alejarte de la fiesta, pero no puede.
De pronto, ves a tu chica del extraño peinado de pelo salir de uno de los lavabos públicos que instalaron para esas fiestas. Detrás de ella ves salir a uno de tus amigos y a otro más que no conocías.
El extraño se alejo de la escena con facilidad y el otro, se taba la boca y levanta las cejas, sorprendido ante tu presencia.
La chica se lo toma con naturalidad, como si supiese que en algún momento tenia que pasar y que le daba un poco igual.

De pronto, odias su corte de pelo. Detestas sus ojos marrones color mierda y su piel mal cuidada te recuerda al olor de pescado que despedía su cuerpo cuando follaban.
Y si, no digo sexo ni amor, digo follaban.

Te vas, lo sufres, lo lloras, lo aceptas y sobrevives.
La historia sigue, y las chicas también.


Lo que habeis leido es una ficción. Cualquier parecido con personas vivas o muertas es pura coincidencia
Especialmente para ti Vicky.
Zorra.

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