martes, 28 de agosto de 2012

El buen amante

Como Adán y Eva, nosotros también tenemos siempre una tentación. Por mucho tiempo que pase eso seguirá siendo así, asúmelo. Siempre existirá una persona que hará el papel de la manzana prohibida, pero es parte del ser humano.
Es fácil pensar:
"Menuda zorra entrometida"
O también:
"Es un traidor roba-novias"
Comprendo que lo digan, pero me jode el desprecio que le dan. Es decir, no es fácil ser el amante, y todos los que hemos estado en esa situación lo sabemos y como todo, hay buenos y malos amantes.
Y cuando digo esto no lo digo por sus buenas o mala intenciones, hablo de como llevan su rol (cosa que no se hace con facilidad, queridos)

Paso1- El contacto:
Era una tarde normal, en un sitio normal con una chica normal, pero todo cambio en cuanto puso la mano sobre la mía. Era extraño, ya que además de ser una chica algo cortada, también era de tener un nulo contacto físico con los amigos. Ella tenía novio en aquellos días del 2009, un compañero de clase con el que salía desde hace 4 meses, pero como toda relación de hoy en día, tenia sus altibajos.
Esa tarde nos liamos. Lo invitaba el momento y los impulsos que ambos teníamos. Me encantaba enredar mis manos en sus cabellos y el olor a manzana que desprendía.
Después de separar nuestras bocas, un incomodo silencio nos hizo soltar una risa sin sentido, ya que sabíamos que teníamos que aclarar que había pasado y entonces dijo.
-Me gusta estar contigo, pero estoy enamorada de él.
"Bien, al menos es sincera" pensé. Fue entonces cuando vi la practicidad de mi situación. Me gustaría seguir besándola, seguir quedando con ella a escondidas e incluso follar como leones si se da el caso. Más allá de lo poco ético que le pueda parecer a la gente o a mi mismo, es lo que deseaba.

Paso2-Proceso.
Lo pasábamos realmente bien ya que ambos sabíamos lo que buscábamos y sabíamos lo que queríamos. Ella le quería a él , yo solo quería sexo con ella y mantener la amistad que teníamos, era sencillo y los remordimientos míos eran nulos (en el fondo, se que soy mala persona). Una de las claves de todo era una buena planificación, ya que solo nos encontrábamos en momentos en que ella tenía completa libertad de movimientos y yo una gran discreción. Hasta ese entonces, éramos felices dentro de nuestras posibilidades.

Paso3-Putrefacción
"Tenemos que hablar" (si, la temida frase)
Así empezó ella, con esa lapidaria frase en el portal de mi casa. La chispa se acabó, lo que había ya no esta y que simplemente quería dejar de verse íntimamente conmigo, fue entonces cuando cometí el gran error del amante primerizo.
Todo lo poco que pensé que me importaba ya no era así. Ahora la necesitaba y quería tenerla a mi lado, inclusos llegué a sospechar que la quería (gran error). Es simplemente el “culo veo culo quiero”
Aquí la regla más importante de los amantes, y es que da igual lo mucho que tu corazón luche, tienes que tener claro que eres un amante y que no llegará a más. Cuando uno de los individuos rompe esa regla, empiezan los problemas.

Paso4-Fin
En mi caso me quedé callado y me tragué lo que sentía. Era lo mejor para mi y para ella sin duda, pero el acto reflejo es intentar destruir esa relación a base seducir de nuevo a la chica (o chico) de turno. Cuando esta persona decide cortar el lazo que le une a su amante, normalmente no lo hace de forma tajante, no deja la puerta cerrada del todo.
Cuando hay tanta pasión de por medio, se empiezan a cometer errores. Impulsos que hacen que todo lo bien planificado que teníais los horarios para verse deje de serlo. Todo empieza a desmoronarse hasta que se hace la tragedia. La tercera persona se entera de esa relación y se va todo el carajo para todos.

La gente se centra en lo malo que es el adulterio, y si, no es bueno, pero tampoco me atrevo a juzgarlo. Como diría una chica a la que leo normalmente "tienen la razón, pero no toda la razón"
No soy una persona que crea en la religión, creo en la humanidad, y la humanidad nos ha demostrado 1 y 1000 veces que no es buena.
Estamos condenados a comer el fruto prohibido, hacer lo correcto y lo incorrecto, a vivir bajo una falsa moral por la simple razón de que nos hace sentir vivos.


domingo, 26 de agosto de 2012

Twitter

Solo recordaos que tengo Twitter, siganme los buenos (y malos)!
https://twitter.com/SlainteNan

miércoles, 22 de agosto de 2012

Hola, yo también he sido una mala persona.

Me niego a pensar que la gente se limite a ver las cosas como negro o blanco, pero siempre pierdo esa batalla.
Todo es lo que es. Tanto haces, tanto eres. Tanto dejas de hacer, tanto deja de ser. En este mundo esta claro que existe el bien y el mal en las personas. A todos en nuestra vida nos ha tocado tratas con alguna mala persona. Esa clase de personas que después de una mala jugada, te has dado cuenta que es lo más despreciable que has conocido y prefieres no saber más de él.
Vale, bien.
Es lógico hacerlo, yo mismo lo he hecho alguna vez. El problema es que me ha tocado ambos papeles. Yo también he sido el malo de la película, al igual que cualquier persona que pueda estar leyendo esto.
Aquí os dejo el camino base, por si sois de los que nunca han matado una mosca (No te lo crees ni tu)


1- El nuevo malo.
Si, a partir de ahora eres el malo de la película. El que no aparecía en la escena final de la misma, ya que el valiente héroe se había encargado de deshacerse de ti. No eres nada, y lo poco que eres es despreciable para ti y para los demás.
A partir de este punto, hay 2 clases de malos. Los malos que de verdad lo son, y los que simplemente la han fastidiado. Y aunque a muchas personas les cueste verlo, no todo es blanco o negro.
En mi caso si, cometí un craso error que me definía a mi como un cabrón integral (el primer paso es admitirlo, pequeño inútil) y por muchos argumentos que tuviera, ninguno era escusa para tal estupidez.

2- Retiro.
Decides apartarte del la escena del crimen y de los implicados. No te sientes a gusto contigo mismo y tampoco con los demás. El momento de tener la manta en la cabeza, envolverte en ella y crear un capullo en el cual puedas refugiarte hasta escampar el temporal.
Piensas, piensas mucho, puede que demasiado. Te replanteas que podrías haber hecho para no estar en esta situación (nada, claramente, estas cosas caen por su propio peso)

3-El perdón.
Si tienes algo de bueno en ti, tarde o temprano lo terminas pidiendo. Quizás solo para estar en paz contigo mismo, pero lo necesitas. En mi caso escribí una carta pidiendo perdón de todas las maneras posibles, al que recibí una respuesta poco positiva.
Que no podía volver a confiar en mí, tampoco quería tener ningún tipo de contacto conmigo y que no me lo iba a perdonar.

4-Resignación.
Ya intentaste todo lo humanamente posible. Pediste perdón, aceptaste tus errores, educadamente se lo has hecho saber a esa persona y has cumplido su deseo de no volver a hablar con ella. En ese momento empiezas a ver el final del túnel. No se acaba el mundo por el rechazo de una persona y tampoco por no ser "una buena persona" para un grupo de gente.

5-A vivir.
Si no eres una mala persona de por si, pasas por este particular camino hasta volver a la normalidad absoluta. Algunos obtienen el perdón, otros (como yo) no lo recibimos y tenemos que vivir con ello siempre. Puede que para algunas personas tu seas una mala persona, un mentiroso, lo peor que pueda existir y la persona con menos ética en este mundo. Sin embargo, aunque no puedas cambiar la opinión que tenga esa gente, o esa persona en particular, si puedes cambiar como te verán en el futuro las próximas personas que conozcas.
La vida sigue, para todos. Todo lo pasado termina siendo un recuerdo, un mal trago, una mala pasada, una más.


martes, 14 de agosto de 2012

Te quiero, pero no me agradas.

Hola

Puede que esta carta nunca la llegues a abrir pero, es que tengo que decirte algo que no puedo aguantar dentro y llevo mucho tiempo queriendo decírtelo.
Odio tus jodidas pecas. No es nada personal, pero es que no me gusta tu cara. Parece que tuvieras cacao esparcido por el rostro y cuando lloras pareces una ensalada de frutas con trocitos de fresa. Tampoco me gustan tus ideas paranoias sobre el futuro. No me gusta tener planificado lo que haré dentro de 6 años, ni 2, ni 1, Dudo seriamente que quiera saber que haré en 6 meses. En cambio tú planificas cada instante de tu vida y además esperas que yo participe en ella sin contar lo que deseo o no.
Ah, y tu hermano. Tu hermano es un idiota.
¿Sabes lo mucho que me cuesta mantener una conversación con ese depravado? Todo lo conduce al mismo tema. Es como un soliloquio sobre lo mucho que le agradan las felaciones, incluso sospecho que se las hace a si mismo.
Te deseo la muerte cuando evitas tener una charla seria conmigo. Siempre sales con ocurrencias o simplemente tonterías para no hablar del tema, me evitas, me rehúyes, me desesperas. Idiota. 
También detesto que bebas más que yo. Creo que bebo moderadamente, pero tu en cuento ves una botella te transformas en un viejo borracho londinense. Luego soy yo el que te lleva a casa y tengo que aguantar tus vomiteras (haces ruidos de dinosaurio acatarrado cuando lo haces)
Me has hecho dar alergia a los vampiros con todas esas películas de "Crepúsculo" que me has hecho ver, estoy harto del vampiro metrosexual ese. Nunca antes había deseado tanto que un hombre lobo se comiera a un protagonista.
Créeme que detesto cada uno de tus mensajes crípticos del Whatssap. Las caritas tristes, los puntos suspensivos, los mensajes con doble lecturas, las fotografías que me envías para darme celos. Me estás volviendo loco.
Y loco tendría que estar para seguir contigo, y sigo aquí, tal imbecil escribiendo todo esto.
Para mi desgracia, te quiero.
Y no suelo decirlo a menudo, es más, evito decirlo porque hoy en día la gente lo dice con tanta ligereza que ha perdido todo su valor, pero no encuentro otro motivo para que me haga aguantar todo esto.
Odio tus pecas, sin embargo las echo en falta.
No me importa planificar un futuro a medio o largo plazo si eres la que esta junto a mi, eso me desespera, pero me agrada. (¿soy masoquista?). Me haces reír diciendo tonterías y por mucho que me hagas rabiar por no poder charlar contigo de forma serie, me alegras el día. Y aunque hagas sonidos de velociraptor después de una borrachera, eres mi velociraptor, eso me llena.
Por tu culpa miro el teléfono cada 5 minutos comprobando si tengo un mensaje nuevo, para así poderme comer la cabeza pensando en ti.
(No digo nada del vampiro metrosexual ni de tu hermano, me siguen pareciendo idiotas los dos)

Sin duda no eres la persona que habría deseado tener en mi vida, sin embargo eres la persona que quiero en ella.

Enviado el 24 de Marzo del 2010

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Respuesta:

Un Velociraptor?
Hemos terminado.



Enviado el 25 de Marzo del 2010







miércoles, 8 de agosto de 2012

Día 1 después de muerto - El nuevo ejecutor


(Voy a experimentar con la fantasía, a ver que tal)

Primera misión.
 Sneak Peak


Desperté como si de un sueño se tratase. Estaba en un salón con una calurosa chimenea que iluminaba la estancia. El ruido de la madera quemándose fue lo que seguramente me hizo despertar, entonces fue cuando recordé lo que me paso.
Me había pasado un coche por encima, pude sentir como mi cuello había emitido un sonido estremecedor. Toque mi nuca y moví el cuello mientras me incorporaba, no tenia ningún rasguño, ninguna herida.
-¿Ya has despertado del todo?- dijo una voz que venia de la puerta.
-¿Quién eres?- le dije mirando hacia la oscura puerta, donde solo podía ver la silueta de un hombre iluminado por la luz del fuego de la chimenea.
-Si eres cristiano, te diría que soy San Pedro- dijo el acercándose y descubriendo su figura. Era un hombre mayor, tendría alrededor de 50 años. Tenia una larga coleta que le caía por la espalda y una frondosa barba negra que le hacia parecer un naufrago teniendo en cuenta lo delgado que era- pero me gusta que me llamen Homer.
-¿San Pedro? ¿Ese no era el guardián de la puerta del paraíso?
-Veo que aun te acuerdas de las clases de religión de aquel colegio de monjas canadienses- dijo sentándose en un sillón que tenía al lado- Ahora preguntarás “¿Estoy muerto?” Y yo te diré que sí.
-¿Estoy muerto?
-Si- respondió él sacando un paquete de cigarrillos de su chaqueta de cuero- ¿ves? Te lo dije, ¿Quieres un cigarrillo? No te va a matar.
No le respondí, supongo que estaba un poco en shock por saber que estaba muerto. Todo se había acabado, no volvería a ver a mi familia, ni a mis amigos, ni a Alicia para siempre.
-Perdón, a veces no puedo evitar esa clase de bromas.
-No, tranquilo- le respondí sentándome a su lado mirando al suelo.
-Te veo bastante tranquilo, me alegro- dijo el dándole una calada al cigarro.
-Y ¿qué pasa ahora? ¿Dónde estamos?- le pregunté mirando el lugar.
-Antes de responder a tus preguntas te tengo que hacer una a ti- dijo él mirándome por primera vez a la cara- ¿Has aceptado tu muerte, verdad?
-La gente muere, supongo que me tocaba ¿no?
-Ya veo…- dijo él mirando a los troncos de la chimenea, que cada vez estaban más corroídos por el fuego- ahora entiendo la razón de que estés aquí.
-No entiendo nada de lo que dices, explícame más.
-Te explicaremos todo en su momento, ahora tienes que empezar a moverte en tu nueva vida- dijo.
-¿Nueva vida?
-Puedes llamarlo “No vida” si lo deseas- dijo Homer levantándose y caminando hacia una taquilla que había en una esquina. Lo abrió y saco una pequeña bolsa de papel.
-¿Qué es eso?- le pregunté.
-Son tus herramientas de trabajo- dijo él dejándolas encima de la mesa- Yo me tengo que retirar, prometo responder a todas tus preguntas más adelante.
-¿Y yo que hago?- le pregunte acercándome a la bolsa de papel.
-Ahora vendrá Marcos a enseñarte el oficio, cuando acabéis os veré, pero antes necesito que me enseñes tu muñeca- dijo acercándose a mi.
 -¿Qué haces?- le dije intentando alejarme.
-Tengo que ponerte un sello, tienes que estar identificado en este mundo- dijo sacando un sello de la chaqueta y clavándolo en mi muñeca.
-¿Por qué no he podido resistirme cuando he querido alejar mi muñeca?- le dije.
-Pues por que en esta habitación soy dios, y tu no- dijo riendo- tranquilo, no es nada malo, imagina que a partir de ahora tienes el DNI en la muñeca.
El símbolo era extraño, parecía una brújula antigua con un ojo en el medio, el sello era de color rojo y se había transformado en un tatuaje.
-Todo esto pasa demasiado rápido, no entiendo nada- le dije al ver que caminaba hasta la puerta.
-Te acostumbraras, además, a partir de ahora eres uno de los miembros importantes de este nuevo mundo- dijo Homer abriendo la puerta- Mira, aquí esta tu instructor.
Por la puerta apareció un chico rubio con el pelo corto, sin embargo, el corte de pelo le dejaba un pequeño flequillo. Era delgaducho pero se le veía fuerte, tenía un cigarro en la oreja y venia liándose uno entre manos. Se vestía de manera normal, unos pantalones de chándal y una camiseta algo desgastada y con el cuello abierto
-Hola Marcos ¿Ha ido bien hoy? – le pregunto Homer.
-Le hemos dado bien al curro- dijo sin desconcentrarse del tabaco que tenia en una mano.
-Hoy tenemos algo para ti, harás de instructor de este chico –dijo Homer señalándome con el dedo.
-Me queda 1 trabajo por hacer hoy, no hay problema- dijo él mientras pasaba la lengua por el papel del tabaco para terminar de hacerse el cigarrillo.
-Si tiene alguna pregunta, respóndele lo que sepas.
-Lo haré Homer.
-Nos vemos luego chicos- dijo él cerrando la puerta y desapareciendo por el pasillo por el que antes había salido Marcos.
-Bueno, lo dicho, bienvenido chaval- dijo él acercándose y dándome la mano- Me llamo Marcos ¿Y tu?.
-Me llamo Sergio, encantado- le dije estrechándole la mano- ¿Qué se supone que es lo que tenemos que hacer?
-¿Homer no te ha contado nada? – dijo Marcos encendiéndose el cigarro, que resulto ser marihuana.
-No.
-Pues tela se nos avecina- dijo mirando la bolsa de papel- saca todo lo que hay dentro que en nada nos vamos.
-Pero explícame algo- dije vaciando toda la bolsa en la mesa, había un teléfono móvil, un pequeño dado y un sello- ¿A que te dedicas aquí?
-Tú y yo somos parte del equipo de ejecutores- dijo Marcos acercándose a la mesa- Y esto es el material de trabajo.
-¿Esto material de trabajo?- dije observando el teléfono.
-Si hombre- dijo él- el teléfono te servirá para localizar a la persona indicada, el sello es la manera de volver con el objetivo al más allá y lo otro es un multi-dado.
Me quedé observando las 3 cosas, parecía que me estaban tomando el pelo entre todos. Todo parecía corriente y sin ninguna diferencia a algún objeto que hubiera visto antes. Al encender el teléfono, apareció el emblema del tatuaje que tenía en la muñeca. Sin duda ese teléfono era mejor que el que tenía cuando estaba vivo.
-Vamos, hora de irnos- dijo Marcos caminando hasta la puerta- sígueme.
Le seguí y me quede a sus espaldas, el sacó su teléfono y empezó a tocar algunos botones, de pronto el contorno de la puerta se empezó a iluminar y la puerta se abrió automáticamente, era un ascensor.
-¿Dónde esta el pasillo de antes?- le pregunté.
-Yo que se- dijo Marcos- Solo se que cada vez que necesito ir a un sitio, tengo que usar una aplicación que tengo aquí, entremos.
Nos metimos dentro del ascensor y empezamos a bajar de forma lenta pero constante. El ascensor parecía  antiguo y tenía muchas firmas de grafitos pasados, algunos ponian fechas. A mi lado había una inscripción de lo que seguramente era una huella de un par de enamorados “S&C 1987”.
Marcos le dio una larga calada a su porro y lo miro, dándose cuenta que le quedaba poco.
-¿Lo matas?
-Perdona, lo deje hace mucho- le respondí.
-Estás muerto ¿qué mas da?
Le mire y me di cuenta que tenia razón, estire la mano y le di la ultima calada. La sensación era la misma a cuando lo hacia en mi adolescencia.
Marc saco unos auriculares de su bolsillo y los conecto a su teléfono. Cerró los ojos un momento y los volvió a abrir.
-Esos auriculares… ¿Son para comunicarte con el más allá también?
-No- respondió riendo- es para escuchar música, no todo es tan retorcido Sergio.
-Soy nuevo, no se nada.
-Yo también he estado en tu situación tranquilo- dijo poniéndome una mano en el hombro- luego nos fumamos un pei y con tranquilidad te explicaré todo.
-¿Cómo llegaste aquí?- le pregunté.
-¿Cómo la palmé?- me dijo mirando al suelo- Pues un accidente cuando ayudaba a mi padre, era albañil.
-A mi me atropelló un coche- le dije- y no tengo ningún rasguño.
-Pues claro que no lo tienes, tu cuerpo se ha hecho polvo, no tu alma- dijo Marcos- Si tuviera que trabajar con el cuerpo aplastado los mandaría al carajo a todos, a Homer, al Pippo y a todos, a chuparla.
-¿Pippo?- le pregunté.
-Ya te lo explicaré, llegamos- dijo él después de un brusco movimiento del ascensor.
Se abrieron las puertas y aparecimos en el típico portal de un edificio corriente, como cualquiera de los miles que te podías encontrar en España.
-¿Dónde estamos? – le pregunte a Marcos mientras le seguía por las escaleras.
-Ahora mismo en Italia, Florencia- me respondió.
-¿Qué narices hacemos en Italia?- le pregunté.
-La última misión es aquí, no hay más- respondió- Nos va tocar ir a distintas partes del mundo, así que acostúmbrate, vamos a currar como unos negros.
-¿Y que es el objetivo?
-Se llama Erico…-Marcos miro de nuevo su teléfono, busco algo y prosiguió- Se llama Erico di Santo, 79 años, viudo, 2 hijas, ático segunda.
-¿Y que tenemos que hacer?
-Pues descubrir su destino- dijo Marcos llegando hasta el último piso.
-¿No habría sido mas fácil subir con el ascensor hasta aquí?
-El ascensor de esta finca esta estropeado- dijo él mirando por debajo de la segunda puerta- creo que Erico no esta en casa.
-¿Qué hacemos?- le pregunté.
-Pues usar la lógica- dijo él tocando el timbre de la puerta de al lado.
-¿Qué haces? ¿No estábamos muertos?
-Ahora mismo no- dijo él.
-¿Quién es?- pregunto una voz femenina.
-Perdone señora, ¿ha visto al señor Erico? – dijo Marcos- Tenemos una carta que entregarle.
-Si, debe estar en su casa- respondió esa voz- no le he oído salir, llamad a la puerta más fuerte, esta un poco sordo.
-Eso haré, muchas gracias- respondió Marcos.
-¿Cómo es que habla español?- le dije en voz baja.
-No habla español, habla italiano- dijo él- al igual que tú y yo. Dependiendo donde estemos, hablaremos distintas lenguas, pero siempre nosotros hablaremos y escucharemos nuestra lengua natal.
-Entiendo- le respondí.
-Ahora nos quedan dos últimos pasos- dijo Marcos sacando de nuevo su teléfono- busca la aplicación “phantom”, lo encontraras en la lista de tu teléfono, tiene el símbolo de un triangulo verde.
Hice lo que me dijo, encontré la aplicación y inicie la aplicación, de pronto vi como mi cuerpo empezó a transparentarse, al igual que el de Marcos.
-Ahora eres inmaterial- dijo él- entra por la puerta, ahora puedes pasar a través.
Marcos pasó con total comodidad y yo intente emular lo que hizo, con éxito. Nos encontrábamos en una casa vieja. Había retratos en los distintos cuadros que había colgados en las paredes, parecían hechas al óleo. La casa estaba a oscuras a excepción de una habitación que estaba al fondo de un pasillo, parecía ser el baño.
-Ese hombre va a intentar suicidarse- dijo Marcos- y nuestro trabajo es certificar que su destino ha sido escrito correctamente.
-¿Y eso como se hace?
Marcos saco de su bolsillo un dado parecido al mío y me lo enseño.
-Esto es un multidado, igual que el tuyo- dijo- dependiendo el número, dependerá el destino del objetivo, como en los juegos de rol.
-¿Cómo funciona?
-Como un simple dado- respondió- de 1 al 3 muere, del 4 al 6 vive, así de simple.
Caminamos hasta el lavabo y allí encontramos a Erico. Era un hombre con aspecto muy mayor y cuerpo muy delgado. Estaba desnudo sentado en la taza del vater con un puñado de pastillas en la mano.
Marcos me miro y dejo el dado en la palma de su mano. Una luz empezó a emanar del diminuto objeto para luego dejar de brillar. Me pareció extraño que la luz del dado no iluminase la habitación, pero seguramente se debía a la invisibilidad que teníamos en ese instante. Marcos lanzo el dado hacia techo y lo dejo caer en su mano.
-Un 6- dijo él- tiene suerte este hombre.
-¿Y ahora que?- le pregunté.
-Pues en estos casos, se le envía un mensaje a los de arriba para decirles que a dictaminado el multidado- dijo sacando el teléfono y escribiendo algo- listo, enviado.
Al instante, Erico tiro las pastillas dentro del vater y se miro en el espejo. Me acerque para verle mejor, ante la atenta mirada de Marcos, que no parecía importarle que me acercara.
Erico tenía una cara demacrada, llena de arrugas y con los ojos rojos, seguramente había llorado antes de plantearse el suicidio. En el espejo solo aparecía el, mi imagen no se veía reflejada en el. Supuse que era algo a lo que tenía que acostumbrarme, al fin y al cabo estoy muerto para siempre.
-Hora de irnos- dijo Marcos caminando hacia la entrada- acabó mi turno, tu aun debes tener un permiso de 1 semana.
-¿Mi turno?- le pregunte.
-Si, si vienes conmigo es que eres un ejecutor- dijo él.
-Escucha- le dije sujetándole de los hombros- No se hace cuanto tiempo que estoy muerto, pero en lo que a mi concierne he despertado en un salón donde había un jodido loco hablándome del más allá y un chico que me cuenta paranoias sobre ejecutores, dados y hostias. Y por si fuera poco estoy muerto y no volveré a ver a ninguno de mis seres queridos.
-Quieres callarte ya, payaso- me dijo alejándome con una mano- nadie escoge ser ejecutor, todos hemos muerto. Ninguno de los ejecutores murió por que quería. Has muerto, asúmelo y rápido ¿Ahora me dirás que tu puedes escoger entre ser ejecutor o no?...chupamela cabrón.
-Tienes razón- le dije- es que, creo que llevo alrededor de 1 día muerto y todo es tan confuso, demasiada información a la vez.
-Si yo logré entenderlo tú también- dijo Marcos dándome una palmada en la espalda- Yo siempre pensé que el mundo funcionaba de otra manera. Pensé que éramos cachos de carne destinados a podrirse alguna vez y se acabó ¿Te imaginas mi cara cuando un hombre barbudo me cuenta todas esas tonterías sobre los ejecutores?
-Supongo que te quedarías en shock- dije traspasando la puerta con Marcos.
-Me quede loquísimo- respondió el caminando hasta las escaleras- pero aquí estoy.
-¿Cuánto llevas de ejecutor? – le pregunté mientras bajábamos las escaleras.
-Creo que 6 meses terrestres.
-¿Meses terrestres?
-Si, un día en la tierra son 4 días en el más allá.
-Entonces para ti serían 2 años- le dije.
-Si- dijo llegando a la calle-a todo uno se acostumbra.
-¿No vamos al ascensor?
-No, ese portal ya se cerró, tenemos que buscar otro.
-¿Otro portal?
-Es sencillo, solo tienes que encontrar una habitación pequeña y entrar sin que nadie te vea para que aparezca el ascensor- dijo- Vamos a un bar, en los baños podremos desaparecer.
Caminamos un largo rato hasta encontrar un bar abierto, a esas horas la mayoría ya habían cerrado. No era muy grande y solo había una camarera en la barra y un viejo jugando en una máquina tragaperras. Parecía que la partida no iba muy bien, ya que el hombre que estaba sentado delante no dejaba de suspirar. El bar no era lujoso, era el típico bar de barrio pero muy mal cuidado, uno de los focos no dejaba de parpadear continuamente y los carteles de coca cola o distintas cervezas tenían un tono amarillento. Pasamos inadvertidos por la invisibilidad que teníamos y entramos directamente al lavabo.
-Hay un pequeño dato que se me olvido mencionarte- dijo Marcos acercándose al espejo- el cuerpo que ocupas ahora mismo no es el tuyo.
-No te entiendo.
-Estás muerto ¿recuerdas? –  me dijo- ponte delante del espejo y desactiva la invisibilidad.
Hice lo que me dicto y me quede mirando al espejo. La imagen de Marc se hizo nitida al instante, pero no era él. Su reflejo era el de un hombre robusto de edad media. Tenia un bigote largo y unos enormes mofletes
-Joder, menudo cambio- le dije.
-Pues anda que tu…- dijo señalándome.
Mi imagen no era ni un hombre alto, ni bajo, ni gordo ni flaco, por no ser no era ni un hombre. El espejo me mostraba una chica joven, no tendría más de 20 años, morena y de piel canela que se miraba asombrada.
Empecé a tocarme y mirarme directamente, yo me veía como un chico, pero el espejo reflejaba una delgaducha chica.
-Tengo tetas- dije asombrado y tocándomelas con las dos manos.
-¿Tu crees?- dijo irónicamente Marcos.
-¿Y siempre seré una chica cuando baje a la tierra.
-No, es aleatorio.
-¿Y quienes son estas personas?
-Son mortales desaparecidos- dijo Marcos- gente dada por desaparecida en otra época. Las personas que son asesinadas y luego desaparecidas van directamente al más allá y sus cuerpos nos sirven de recipientes cuando bajamos.
-¿Y si les reconocen?
-No es posible, hay gente que trabaja estos temas- dijo Marcos abriendo la puerta del baño y volviéndola a cerrar- hay otra clase de ejecutores que se encargan de que estos cuerpos no coincidan con las personas que les conocían ni en lugar ni tiempo.
-Entiendo- dije mientras miraba la cara de esa chica- que lástima, era una chica muy guapa.
-Estas buena- dijo Marcos- hora de marcharnos.
El abrió de nuevo la puerta y apareció el ascensor de nuevo. Entramos y automáticamente se puso en marcha.
-Esto no parece muy difícil- le dije mientras bajábamos.
-Esto ha sido una tonterías, las cosas difíciles vienen luego- dijo Marcos- asesinatos, accidentes de trafico o aeronáuticos. Esto era un simple intento de suicidio.
-Me esperan muchas cosas ¿verdad?- le pregunté.
-Seguramente- me contestó- debes saber que ser ejecutor tiene sus ventajas en el más allá.
-¿Cómo cuales?
-Casa, horarios flexibles, paga de 5000 lunas a la semana y algunas cosas más.
-¿Casa? ¿Lunas?- le pregunté.
-El más allá es una sociedad como cualquier otra Sergio, pero con la diferencia de que no hay pobreza a menos que tú la elijas.
Saque el teléfono móvil y vi el emblema en la pantalla y lo compare con el que ahora tenía en la muñeca.
-Yo creo que los ejecutores nacen, los que no tienen madera la cagan y los reencarnan- dijo Marcos.
-¿Qué pasa si te reencarnan?
-Pues te borran todos los recuerdos y se acabó- dijo.
-Todo este mundo me supera- dije sentándome en el suelo.
-No te preocupes, date un par de días y estarás listo.
Me quede mirando la puerta del ascensor, que subía sin parar. Todo me había venido de golpe y aun tenía muchas preguntas sin responder, pero supongo que no me queda otra que aceptar mi nueva vida por muy poco que entienda de la misma. Esto es el principio de una historia con dudoso final, y dudoso inicio.


Dia1 DDM (Edad: 1 día después de muerto)