Me niego a pensar que la gente se limite a ver las cosas como negro o
blanco, pero siempre pierdo esa batalla.
Todo es lo que es. Tanto haces, tanto eres. Tanto dejas de hacer, tanto deja
de ser. En este mundo esta claro que existe el bien y el mal en las personas. A
todos en nuestra vida nos ha tocado tratas con alguna mala persona. Esa clase
de personas que después de una mala jugada, te has dado cuenta que es lo más
despreciable que has conocido y prefieres no saber más de él.
Vale, bien.
Es lógico hacerlo, yo mismo lo he hecho alguna vez. El problema es que me ha
tocado ambos papeles. Yo también he sido el malo de la película, al igual que
cualquier persona que pueda estar leyendo esto.
Aquí os dejo el camino base, por si sois de los que nunca han matado una
mosca (No te lo crees ni tu)
1- El nuevo malo.
Si, a partir de ahora eres el malo de la película. El que no aparecía en la
escena final de la misma, ya que el valiente héroe se había encargado de
deshacerse de ti. No eres nada, y lo poco que eres es despreciable para ti y
para los demás.
A partir de este punto, hay 2 clases de malos. Los malos que de verdad lo
son, y los que simplemente la han fastidiado. Y aunque a muchas personas les
cueste verlo, no todo es blanco o negro.
En mi caso si, cometí un craso error que me definía a mi como un cabrón
integral (el primer paso es admitirlo, pequeño inútil) y por muchos argumentos
que tuviera, ninguno era escusa para tal estupidez.
2- Retiro.
Decides apartarte del la escena del crimen y de los implicados. No te
sientes a gusto contigo mismo y tampoco con los demás. El momento de tener la
manta en la cabeza, envolverte en ella y crear un capullo en el cual puedas
refugiarte hasta escampar el temporal.
Piensas, piensas mucho, puede que demasiado. Te replanteas que podrías haber
hecho para no estar en esta situación (nada, claramente, estas cosas caen por
su propio peso)
3-El perdón.
Si tienes algo de bueno en ti, tarde o temprano lo terminas pidiendo. Quizás
solo para estar en paz contigo mismo, pero lo necesitas. En mi caso escribí una
carta pidiendo perdón de todas las maneras posibles, al que recibí una
respuesta poco positiva.
Que no podía volver a confiar en mí, tampoco quería tener ningún tipo de
contacto conmigo y que no me lo iba a perdonar.
4-Resignación.
Ya intentaste todo lo humanamente posible. Pediste perdón, aceptaste tus
errores, educadamente se lo has hecho saber a esa persona y has cumplido su
deseo de no volver a hablar con ella. En ese momento empiezas a ver el final
del túnel. No se acaba el mundo por el rechazo de una persona y tampoco por no
ser "una buena persona" para un grupo de gente.
5-A vivir.
Si no eres una mala persona de por si, pasas por este particular camino
hasta volver a la normalidad absoluta. Algunos obtienen el perdón, otros (como
yo) no lo recibimos y tenemos que vivir con ello siempre. Puede que para
algunas personas tu seas una mala persona, un mentiroso, lo peor que pueda
existir y la persona con menos ética en este mundo. Sin embargo, aunque no
puedas cambiar la opinión que tenga esa gente, o esa persona en particular, si
puedes cambiar como te verán en el futuro las próximas personas que conozcas.
La vida sigue, para todos. Todo lo pasado termina siendo un recuerdo, un mal
trago, una mala pasada, una más.
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