Creo que fue de camino al centro de la pista de baile cuando sentí los
efectos de aquella droga exótica que me invitó un amigo. Mi inhibición se
disipo por completo, lo cual es muy conveniente en estos locales.
Era una discoteca repleta de universitarias bailando y celebrando el final de
sus cursos o simplemente celebrando el inicio de sus vacaciones, entonces la
vi.
Una chica común sentada con el resto de sus amigas comunes. Con una falda
tan corta como cortas eran sus emociones. Era una chica del montón, una más,
con la diferencia de que no lo era.
Por falta de pudor le hablé, cosa rara en mí. Mi personalidad era tímida y
poco aventurera en este tipo de cuestiones, pero esa noche era distinta.
Como exige el guión de noche de discoteca bailamos, hablamos y nos liamos en
la salida. Lo típico en aquellas noches de verano en las que todos nos dejamos
llevar.
Manteníamos el contacto aunque ella vivía a las afueras de la ciudad, gran
milagro las redes sociales hoy en día.
Se podría decir que me enamoré. Craso error. Solo el tiempo me haría darme
cuenta que no todas ni las mejores historias de amor se inician drogado en una
discoteca.
Pero ahora estaba drogado por otro tipo de sustancia. ¿Alguna vez habéis
sentido las mariposas en el estomago? pues yo pienso que eso es droga que
genera tu propio cuerpo.
Esa aceleración cardiaca.
Esa sensación de adrenalina.
Euforia
Eso sentía cuando hablaba o quedaba con ella, aunque cuando nos veíamos no hablábamos.
Estábamos más ocupados haciendo cualquier cosa que no sea hablar.
Yo ya estaba enganchado a ella y me gustaba pensar que ella también lo
estaba de mi, pero al igual que todo verano tiene su fin, esa relación también
lo tuvo.
Un día simplemente dejo de hablarme. Dejo de responderme y escucharme. Las
frases que me escribía ahora eran monosílabos o simples emoticonos.
Algo había cambiado y decidí hablar con ella directamente, pero no lo hice.
Mi cobardía en cuanto temas sentimentales me impedía hacerlo, así que
simplemente deje de hablarle.
Me gustaba pensar que ahora ella añoraba mis mensajes. Que se sentía
culpable por no contestarme en su momento. Que no me respondía ahora por
orgullo o por vergüenza...pero (oh sorpresa!?) no era así.
En cuestión de días, ella paso a ser la zorra despiadada que había ignorado mi
corazón. Y empecé con el síndrome de abstinencia.
Lloros, depresión, tristeza, desgana. Vamos, pura mierda.
Pero como todo, este síndrome se pasa. Fue entonces cuando descubrí que me
había dejado una sudadera en su casa y la llamé. Ella no respondió la primera
vez, pero me devolvió la llamada. Quedamos para dármela y de paso charlar.
Cuando la vi, parecía la misma chica que conocí en esa discoteca, como si no
hubieran pasado 3 meses. Me la dio y le pregunté por que me había ignorado.
-Yo no soy de estar con nadie, conocí otro chico y empecé a salir con el,
perdona por no decírtelo- dijo ella mientras sacaba un cigarro
-¿Sueles hacerlo mucho?- le dije ofreciéndole fuego.
-¿No estás enfadado?- me dijo con una cara confusa.
-En cierto modo me lo imaginaba- le respondí- Ya sabes, en las redes
sociales quieras o no lo ves todo.
-Es verdad.
-No me has respondido.
-¿Si lo hago a menudo? creo que si- dijo ella- para vivir bien creo que no
tienes que enamorarte de nadie y ser mas "mala".
-¿Eres una chica mala?
-Si.
-Que porno suena- le dije sonriendo.
-La verdad es que si- me dijo ella.
"Por cabrones como tu hay cabronas como yo"
Es una frase que había escuchado a menudo de distintas amigas. Fue entonces
cuando me di cuenta de la pandemia.
Esa chica no era mala, tan solo un cabrón le había hecho daño y por eso
decidió ser "mala". Es un círculo vicioso, como si de una plaga
zombie se tratara.
Un Zombie le mordió el cuello y se convirtió en una más de la manada. Una
chica más que pensaba que ser el malo de la película era el mejor camino para
sobrevivir.
Al igual que esa chica hay otras que en vez de encarnar el papel de mala, prefieren olvidarse de sus sentimientos, enterrarlo en lo más profundo de sus pensamientos y evadir cualquier persona que intente hacerle sentir algo.
Me resisto a ser un chico malo. No quiero ser uno más. Por más malos/as que
me encuentre, creo que buscaré mi felicidad sin tener que pisar cabezas y no
interpretar el papel de un personaje que no soy.

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