Tanto Ana como Raúl estaban intentando estudiar usando la
larga pero efectiva metodología de estudio de él. Se basaba en cortar unos
papeles del mismo tamaño y escribir en una cara una posible pregunta del examen
y en la otra la respuesta, de esta forma estudiaban, intentando hacer de esa
asignatura algo lúdico.
-¿En serio crees que esto tiene sentido?- preguntó Ana
mientras amontonaba un puñado de pequeños papeles en el centro de la mesa en
donde estaban sentados.
-Si, siempre me funciona, verás como aprobamos- respondió
mientras escribía con una minúscula letra las respuestas en un lado del papel.
La tarde paso lentamente, la casa de Raúl estaba sola, lo
cual invitaba a un ambiente intimo entre él y Ana. Eran pareja desde hace unos
4 años, desde que acabaron un ciclo medio de administración. En pocos meses
empezaron a salir y poco más tardaron en afianzar lo que ninguno de los dos buscaba,
una "relación abierta"
Aunque estaban intentando estudiar, lo cierto es que un
pensamiento les carcomía a ambos desde hace meses y ninguno tocaba el tema para
evitar tomar decisiones apresuradas. Ana se iba de erasmus a Londres en verano
y no volvería en 4 meses, lo cual hacía que un cambio en la relación se cernía
entre ambos.
-¿Qué pasó con tu perro?- preguntó Ana al ver que la cama
del pequeño perro de la madre de Raúl no estaba en la esquina.
-Pues mi madre lo ha llevado a casa de una amiga suya-
respondió Raúl- se ve que esta deprimida y dicen que los perros ayudan con
estas cosas, me da rabia que se lo lleve y haga con él lo que quiera.
-¿Y se quedará ahí para siempre?- dijo Ana sorprendida.
-Pues no lo se, creo que no, he criado prácticamente a ese
perro, no pienso abandonarlo en manos de una cuarentona- respondió Raúl.
-¿Hace cuanto que lo tienes?
-Mas o menos 6 años.
-Y nosotros llevamos casi 4 años.
-Si, parece increíble ¿verdad?- dijo Raúl.
-¿Increíble por qué?
-Nada, por el tiempo que ha pasado desde que nos conocimos.
-Y me iré de erasmus dentro de poco...-dijo Ana tocando el
tema por primera vez en meses.
-Pues si, será una pena- dijo Raúl.
-Bueno, sabes que nuestra relación siempre ha sido abierta-
dijo Ana.
-Si, lo sé, sin compromiso.
-¿Me echarás de menos?
-Pues claro que lo haré mujer, pero tu diviértete.
-Perdona, ¿has dicho que me divierta?
-Si, es tu erasmus has de disfrutarlo.
-¿Y tu que harás? ¿Disfrutarlo también?
-Supongo.
-¿Disfrutarás que no este contigo?
-Supongo que si.
-Eres imbécil- dijo Ana sin cortarse un pelo al decirlo.
-¿Por qué?
-Has dicho que disfrutarías mientras yo no este.
-¿Y que hago? ¿Llorar?
-Joder, si es que mírate- dijo Ana mirándole de arriba a
abajo- te da igual, si es que te has enfadado más por lo del perro que por lo
de mi erasmus.
-Pero joder, a mi perro me alegra los días todas las mañanas.
-Vete a la mierda.
-No, perdona, no he querido decir eso.
-Entonces si el perro te importa y te has enfadado por que
una cuarentona se lo ha llevado a casa, igual yo tendré un amante cuarentón
millonario en Londres.
-Pues tú verás lo que haces- dijo Raúl enfadado.
-Mírate, pero si te has enfadado- dijo Ana riéndose-
entonces tu podrás disfrutar de tus chicas aquí ¿y yo no puedo buscar un cuarentón
millonario?
-¿A donde narices quieres llegar?- preguntó Raúl.
-¿Qué seremos cuando empiece el erasmus?
-No tengo ni idea Ana.
Se hizo un silencio en el salón que nadie se atrevía a
parar, quizás nadie tenia nada mejor que decir.
-Tan solo quiero saber cuanto te importa esta relación- dijo
Ana
-Mucho- dijo Raúl.
-Pues no lo parece.
-Por tu parte tampoco, si es que por eso tenemos una
relación abierta- dijo Raúl- Nos queremos, pero tampoco nos queremos a niveles
que no podamos vivir.
-¿Te acuerdas de esa película donde un millonario le ofrece
a una pareja 1 millón de dólares a cambio de acostarse con la chica?
-Si, me suena pero no la he visto.
-¿Aceptarías 1 millón de dólares por mi?
-Bueno, tendría que hablarlo contigo y quizás hacemos un
negocio.
-Desde luego a veces creo que no eres más idiota al
expresarte por no ser un mono- dijo Ana.
-Oye, que al menos compartiríamos el dinero, no sería todo
para mí.
-Solo faltaría, a mi me follan y tu tan campante- dijo Ana.
-¿Te lo quieres llevar todo? Joder, serías mi chica- dijo Raúl
indignado- ¿Y por qué estamos discutiendo esto? No creo que ningún pirado
pagase un millón de euros por acostarse con alguien.
-¿Crees que no lo valgo?- dijo Ana más indignada aun.
-Si lo vales, pero con la crisis que esta cayendo igual pide
un descuento.
-Pero joder, no soy una puta, no hago carnet por puntos
idiota.
Después de quedarse en silencio una vez más, se vieron cara
a cara, en una mesa llena de pequeñas hojas cortadas sin saber que decirse,
tanto que llegaron a la conclusión de que ambos querían lo mismo, pero no
sabían como decirlo.
-No me divertiría- dijo Raúl.
-No te entiendo- dijo Ana.
-Que no pienso divertirme mucho cuando tú ya no estés, ni me
hace gracia lo del cuarentón, ni lo del millonario amante.
-No pienso estar con nadie allí mientras tengamos esta
relación....abierta- dijo Ana mirándole a los ojos y sonriendo.
-Ni yo pienso liarme con ninguna chica hasta que vuelvas-
dijo Raúl.
-Pero... ¿Y si nos ofrecen 800 000 euros? Yo lo vería bien.
-Sería cosa de hablarlo.
-Me echarás más de menos que al perro ¿verdad?
-Que si
-¿No estarás con nadie hasta que vuelva?
-No lo haré.
-...Eres una nenaza- dijo Ana mientras ordenaba los pequeños papeles esparcidos por la mesa.
Vete a la mierda Ana- dijo Raúl riéndose.
-¿No estarás con nadie hasta que vuelva?
-No lo haré.
-...Eres una nenaza- dijo Ana mientras ordenaba los pequeños papeles esparcidos por la mesa.
Vete a la mierda Ana- dijo Raúl riéndose.

No hay comentarios:
Publicar un comentario